AGRICULTURA


Debido a su flexibilidad y a su longitud, la hoja de totora sirve para amarrar diferentes tipos de cosas. En la agricultura, la totora se emplea abundantemente como fibra de amarre, por ejemplo, en los cultivos de tomate y en las viñas.

Los campesinos suelen amarrar con totora las plantas de tomates, de habas, de porotos, de lechugas, para que se mantengan erguidas y los frutos y hojas no se posen sobre la tierra y dañen con la humedad. Así también se amarran con totora las parras a los postes de las viñas y sus ramas a las guías para que se extiendan sobre los parrones. Numerosos tipos de árboles se fijan a los tutores de manera que crezcan derechos y no se curven.

Otro uso agrícola actualmente muy difundido, es la creación de sombreadores o "paraguas" con que se protegen ciertos frutales tanto del exceso de sol y calor en verano como de las heladas, lluvias y granizos en invierno.



También en los viveros se confeccionan con totora los canastillos con que se encierran las raíces junto a la tierra que necesitan los arbolitos para ser trasplantados a sus lugares de destino.

La totora sirve también para preparar abonos, pues cortada y mezclada con tierra y estiércol animal se descompone formando un excelente compost orgánico. En varios lugares de Ecuador, Perú y Bolivia se la emplea directamente como abono. Luego de ser secada, cortada y desmenuzada, se la esparce sobre la tierra y se la mezcla con ésta empleando un arado, de modo que proporcione los nutrientes que necesitan las plantas.

GANADERÍA


Otro importante uso tradicional de la totora es como forraje para el ganado, pues es apetecido y resulta nutritivo para llamas y alpacas, ovejas y cabras, caballos y vacunos. En algunos casos los animales son dejados pastar, amarrados, en los bordes de los totorales. En otros casos, los hatos de totora le son suministrados en sus corrales.



Como alimento de animales la totora presenta varias cualidades: es rica en proteínas, se cosecha en épocas del año en que escasean otros pastos, y es fácil de guardar y bodegar.

CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS


La totora es un material muy impermeable y resistente, y dispuesta en gavillas y en capas tiene una gran capacidad de aislamiento térmico y acústico, por lo que presta gran utilidad como material de construcción.

La mayoría de los pueblos originarios de América la emplearon para construir sus casas, especialmente para hacer los techos y las paredes de las viviendas, y cobertizos para dar sombra y protección a los animales.



Las viviendas de totora protegen muy bien de las inclemencias del clima, son resistentes al viento y al granizo, se mantienen frías en verano y abrigadas y calientes en invierno. Permiten un pausado intercambio del aire entre el interior y el exterior, así como la salida del humo sin necesidad de una chimenea.

Muchos de los pueblos originarios de América empleaban la totora en la construcción de sus viviendas, especialmente para hacer la techumbre. Es el caso de los Mapuches en Chile y en Argentina, que construían sus casas, que en su idioma mapudunguen llamaban Ruka.

La Ruka se construía con madera como estructura soportante, empleando antiguamente troncos de árboles autóctonos de la zona, y más recientemente varas de eucaliptos y de pinos. Las paredes se hacían de tablas o palos y sobre todo varas de colihues, que se tapizaban con totora entretejida y otros tipos de juncos, que a menudo eran mezclados con barro. La techumbre se apoyaba sobre las varas laterales de las paredes y sobre cuatro postes centrales. El material principal del techo era la abundante totora entrelazada y amarrada, que era sostenida por varas de árboles y colihues. Para fijar las gavillas de totora a la estructura soportante de varas y colihues, antiguamente se empleaban soguillas de cuero, pero desde hace ya tiempo se utilizan clavos.

El tamaño de la Ruka era variable según las necesidades de la familia, pero en todo caso espaciosa, pudiendo tener 120 y hasta 240 metros cuadrados de superficie. La Ruka era el lugar de la vida familiar, que se desenvolvía alrededor del fogón o Kutral, permanentemente encendido y cuyo humo constante proporciona con el tiempo a la vivienda un olor característico.

La Ruka tiene normalmente una sola entrada, abierta hacia el Este, en dirección a la salida del sol y de la cordillera. No tiene ventanas; pero en la parte alta de la techumbre se dejaba una o dos aperturas laterales, cubiertas por el techo para evitar la entrada de la lluvia, pero dispuestas para la salida del humo y el recambio del aire.

La Ruka no tiene divisiones ni muros interiores, pero en su interior se disponen cuidadosamente los distintos lugares necesarios para dormir, cocinar, conservar los alimentos, comer y conversar.

La construcción se realiza con totora seleccionada por su vigor y longitud, y se la emplea seca, proceso que implica unas dos semanas de secado al sol después del corte..

La instalación de las gavillas de totora se realiza cuidadosamente, amarrándolas una a una, por corridas de tamaño regular, empezando desde abajo hacia arriba, y traslapando las capas de modo que el agua pueda escurrir de una a otra hilera. Como es necesario darle al techo un grosor suficiente para aislar la vivienda de las inclemencias del tiempo, las capas se construyen con abundante material.



Es muy interesante la técnica de construcción de techos de totora, que es actualmente dominada por muy pocas personas.

Se conocen dos técnicas o formas de engavillado de la totora para la construcción de los techos.

Una se conoce como la técnica del "techo tirado", que consiste en colocar las gavillas de totora estiradas, según un tamaño de largo predeterminado en base a una medida que corresponde al de la fibra de mejor calidad, cortada en el extremo más débil. Así, se van fijando las gavillas estiradas, amarrándolas a cada listón de totora por arriba y por abajo.

La otra es la técnica del "techo cuyano", en que se dobla la totora a través de las costaneras, de modo que se va construyendo el techo por partes de menor tamaño pero formando una doble capa de totora en cada una de las hileras.



Un aspecto muy importante para el buen funcionamiento de un techo de totora es la pendiente, que debe ser suficientemente pronunciada para que el agua de las lluvias escurra rápidamente.

Una cualidad destacable de estos techos es que puede ser reparado por partes, reponiendo la totora o aumentando su densidad, no siendo necesario en ningún caso cambiarlo enteramente.

Observemos cómo ha sido construida una casa de totora en el Museo Campesino y de Antiguos Oficios, de Liray, por un artesano que domina muy bien el oficio de la totora en sus diferentes empleos y actividades.

En la construcción de esta casa de varas de eucalipto, colihues y engavillado de totora, de 120 metros cuadrados de superficie, se emplearon 15 cargas de totora, y el artesano constructor, trabajando con un colaborador de tiempos parciales, empleó 25 días de trabajo en hacerla entera,.

Así se construían las Casas de Totora, aprovechando los materiales disponibles en las localidades donde se asentaban las poblaciones humanas. Eran casas sencillas, pero funcionales y hermosas, que suponían un modo de vida campesino que actualmente se encuentra vivo sólo en lugares aislados o en comunidades que quieren conservar su ancestral identidad cultural. Estas viviendas se insertan e interactúan amigablemente con el territorio y el ambiente, proporcionando a sus habitantes la protección que necesitan frente a las inclemencias del clima, y un contexto de trabajo e intercambio social y económico que facilitan la vida comunitaria.

Pensamos que, en situaciones de emergencia, frente a desastres ambientales que parece se están haciendo más frecuentes un poco en todo el mundo, algo de estas técnicas y de estos saberes antiguos podría ser aprovechados, siempre que seamos capaces de proteger, conservar y cultivar la totora que crece en los humedales.

TRANSPORTE EN LAGOS Y RÍOS


Algunos pueblos originarios que habitan a orillas del mar o de grandes lagos, emplean la totora en la construcción de embarcaciones, canoas y balsas, destinadas a la pesca, la caza y el transporte. En la Isla de Pascua se construían canoas de totora, llamadas Kau pora, que se empleaban en el transporte y en la pesca. Son también famosos los "caballitos de totora" que se construyen en la costa norte del Perú y en Ecuador.



Las balsas y canoas se hacen con paquetes de totora seca amarrados con cuerdas naturales, dándoles la forma deseada para que se desplacen por el agua con facilidad, y son movidas con un largo remo de madera con que el pescador las impulsa, dirige y mantiene en equilibrio.

Incluso algunos pueblos la han empleado en la construcción de islas artificiales, donde se instalan las viviendas y trabajos de varias familias. Así, los Uros aún mantienen islas flotantes de totora en el lago Titicaca, donde habitan decenas de familias.

Para levantar una isla, se emplean grandes atados de totora, bien amarrados unos a otros y emparejando el piso. Las islas así construidas se fijan con palos al fondo del lago, o se anclan mediante grandes piedras que se cuelgan de las esquinas del armado.



La construcción de una isla flotante es una obra colectiva que demora varios meses. El proceso incluye la selección de un lugar adecuado, disponer de la fuerza de trabajo de varias familias, y la existencia del material adecuado y abundante. Como el material de la isla se va desgastando con el tiempo, sus pobladores están constantemente renovándolas y haciéndolas crecer.

MANUFACTURA Y CONFECCIÓN DE INSTRUMENTOS Y ÚTILES


Por su plasticidad y flexibilidad, la totora es empleada, desde tiempos remotos, en la fabricación de numerosos y variados tipos de objetos de gran utilidad en las labores agrícolas y en la vida doméstica.

Con totora se fabrican eficaces aventadores empleados para separar la paja de los granos, y abanicos para avivar el fuego.

Todavía se producen sillas, mesas y otros muebles en los que se emplea abundantemente la totora.



Se producían esteras que se empleaban como camas para dormir y como manteles para poner los alimentos.

Se elaboraban canastos, cestas, cajas y recipientes de distintos tipos y tamaños, para el transporte y almacenamiento de diversos productos, e incluso vasijas para guardar y transportar el vino.

También se emplea la totora para construir embalajes de productos que requieren ser protegidos contra golpes y movimientos, como en el caso de vasijas y productos de cerámica.

Se la utiliza para hacer cuerdas, sombreros, alfombras, escobas, colchones, etc.

Un uso reciente pero no poco importante, que se está dando a la fibra de totora es la elaboración artesanal de papel y cartón, que se emplea en tarjetería y embalajes.

En el Museo Campesino y de Antiguos Oficios se exhibe una antigua montura, construida casi enteramente con totora, que es una verdadera curiosidad y que pone en evidencia la plasticidad y resistencia de este material, que permite que con él puedan confeccionarse una gran multiplicidad de objetos titiles y decorativos.

ARTESANÍA UTILITARIA Y DECORATIVA


La artesanía es la elaboración de productos y obras destinadas al uso cotidiano o con propósitos decorativos, empleando habitualmente materias primas naturales, disponibles localmente, las que son procesadas mediante el trabajo manual del artesano, con técnicas que responden a saberes y prácticas tradicionales, y utilizando herramientas y utensilios sencillos que generalmente son producidas por los propios artesanos.

Uno de los empleos de la totora que actualmente se encuentra más difundido es la fabricación de esteras, que sirven para recintar sitios y para crear cobertizos. Por su belleza y capacidad de adornar grandes espacios, las esteras se han difundido mucho especialmente en las parcelas de agrado y en balnearios y lugares de vacaciones.



La totora es empleada abundantemente en las artesanías características de diferentes regiones de América Latina. Entre los productos que es fácil encontrar en las ferias y locales de ventas de artesanía podemos mencionar: cortinajes para ventanales, sombreros, paneras, figuras de animales, carteras, trensados y adornos de diversos tipos y formas.



ALIMENTACIÓN


Algunos pueblos originarios de América, como los Uros, han utilizado la totora como alimento cotidiano. Las partes que se comen son: la raíz tierna y la base del tallo hasta una longitud de hasta 20 a 30 cm., que permanece sumergida en el agua. Se la emplea fresca, o bien, molida como harina y para hacer sopas y bebidas. Dejándola fermentar, se produce también un licor o chicha.

También se emplea el polen, que es un polvo muy fino, de color amarillo. con el que se prepara un producto de excelente calidad dietética.

Un análisis de las propiedades químicas de la totora permite detectar la presencia de proteínas (13,37%), grasa (9,24%), hidratos de carbono (50,97%) almidón (11,06%), azúcar total (12,54%), azúcar reductasa (2,87%), fibra bruta (12,41%) y cenizas (3,44%). El polen de totora también posee calcio (185 mg/100 g), fósforo (395 mg/100 g), hierro (5,80 mg/100 g), magnesio (83,20 mg/100 g), potasio (294,50 mg/100 g), vitamina C (189 mg/100 g).


MEDICINA NATURAL


El carbón o la ceniza de la totora es utilizada como antiséptico, ayuda a la cicatrización de heridas, y en la curación de disenterías. El polen de totora es considerado un gran reconstituyente y revitalizante, que eleva las defensas y tiene una acción tonificante, aumenta la hemoglobina, y es rico en aminoácidos. Se lo considera muy útil para prevenir el bocio, porque contiene yodo.

MEDIO AMBIENTE


Un extraordinario valor de la totora está siendo re-descubierto, cual es la función que cumple en la recuperación y protección del medio ambiente.

En efecto, los totorales permiten la purificación de aguas contaminadas, en gran escala, así como la protección del suelo en las orillas de lagos y ríos, evitando la erosión que causan las corrientes y las olas.

Se considera a los humedales como esenciales para la obtención de agua potable en el futuro. Se les ha llamado "los riñones del planeta", debido a los procesos de filtración que se produce cuando el agua pasa a través de sus tupidas plantas. Desde ya, constituyen un excelente recurso de agua para uso doméstico, industrial y agrícola.

Los totorales son igualmente útiles para el control de inundaciones, la protección contra las tormentas, el recambio del aguas subterráneas, y la estabilización micro-climática.

Los humedales están entre los ecosistemas más importantes de la tierra. Tienen un papel clave en la conservación de la biodiversidad y de los complejos ecológicos, de los cuales forman parte una gran variedad de especies. En los humedales provistos de totora se crea un microclima muy útil para la población humana, así como para los animales, las aves y algunos tipos de peces que allí encuentran un ambiente donde se protegen y reproducen.